martes, 25 de octubre de 2011

AUNQUE SOLO SEA POR DIGNIDAD (parte primera)

Pincha en la foto para leerlo
Hoy he leído en la prensa que la “feminista” Elena Valenciano del PSOE anda llamando a las mujeres en busca de votos y me ha entrado la risa. Por eso, hoy voy a dedicar este post a todas las fanáticas femeninas de LA MULA porque ¡chicas! la “igualdad”, que no es otra cosa que la dignidad, se pelea cada día y no es patrimonio de ningún partido político. La dignidad es nuestra. 
¿Y a cuento de qué viene esto? Os preguntaréis… pues viene a cuento de que una de las veces que han intentado ofender mi dignidad ha sido precisamente en un despacho del ministerio de cultura, bajo el mismo techo que una ministra socialista. 


Así que: ¡no nos vendas la moto Elena Valenciano!  



Primer round:
Estábamos casi terminando el rodaje de LA MULA y por aquel entonces estaba, como subdirectora del ICAA, Beatriz de Armas.
Beatriz me llamó por teléfono para explicarme que los “malos” (ver La cabra siempre tira al monte ) se habían puesto en contacto con el director, hoy ex-director del ICAA, Ignasi Guardans y que necesitaba que por favor le contara mi versión de la historia. Así lo hice. 
Al ver que el director del ICAA se interesaba por los problemas de mi producción le solicité una reunión y además entregué por registro de entrada en el ministerio un informe completo con todo lo que estaba sucediendo. Más tarde descubrí que el interés de Guardans por mi producción se debía a que los “malos” le habían pedido ayuda y que  Guardans les había contestado, lo mismo que a mi: que él no podía interferir en asuntos de productores y que se inhibía del tema.  Aun así, los “malos” continuaron insistiendo y advirtieron a Guardans que este asunto acarrearía consecuencias negativas para las futuras co-producciones.
No sé a qué “futuras coproducciones” se referían. Tal vez tenían idea de participar en más proyectos como habían hecho con el mío: sin poner un euro y presionando al productor hasta que cediera todos sus ingresos…. ¿Era ese el modelo que pretendían para sus “futuras” co-producciones? O ¿Era ese el modelo de sus “pasadas” co-producciones y que yo me había negado a seguir? Desde luego, una cosa está clara: no les cabía en la cabeza que yo les había salido rana y que no lo habían conseguido conmigo. 
Es un alivio que los ex altos cargos de Inglaterra, Irlanda y de mi madre patria estén los tres en la puñetera calle. Y lo digo por mis colegas productores que ¡de buena se han librado!
En cualquier caso, creo que le debió costar bastante a Guardans mojarse con este asunto, ya que no fue hasta meses más tarde que volví a saber de él.
Concluía el montaje de la película. Ya había llegado mayo, faltaban pocos días para que comenzara el Festival de Cannes.
Mi abogado, que entonces era Vicente Arias, me comunicó que Ignasi Guardans le había llamado y le había trasladado dudas sobre la nacionalidad de la película. Estaba asombrado y me pidió que llamara a Guardans para aclarar este tema.
Le llamé pero no estaba en ese momento y me devolvió la llamada un rato más tarde.
Recuerdo que noté que estaba nervioso, no me dejó a penas hablar, comprendí que esa llamada no era para aclarar dudas, lo que quería era transmitirme un mensaje: “Si no llegas a un acuerdo con los ingleses y  si lo que pretendes es hacer la película tú sola, no te daré el certificado de película española y se perderá la ayuda de Eurimage ¿eres consciente de esto?”  
Claro que no lo era.
Le contesté que toda esta situación no la había provocado yo, que esta situación la habían provocado los coproductores incumplidores y el director, al abandonar la película, que yo había cumplido con mis obligaciones y más.  Le dije que todo el dinero que había recibido lo había destinado a hacer la película, que yo había aportado fondos propios y que los coproductores incumplidores no podían decir lo mismo. Le recordé que él ya me había comunicado por escrito, mediante un correo electrónico, que se inhibía y que como bien había dejado claro él mismo,  este era un asunto entre coproductores. También le recordé que mi abogado le había solicitado una reunión para explicarle en detalle toda la situación, que nunca me había recibido y le pregunté que a qué se debía este cambio de actitud y en qué podría afectar al certificado de película española.
El Sr. Guardans no me contestó, simplemente me repitió que como intentara presentar la película enteramente española, sin el acuerdo de los ingleses, que no aprobaría el certificado.
Como Guardans me había dicho muchas veces que no quería saber nada del tema pensé que se trataba de un malentendido. Le expliqué pacientemente que presentaría la película tal y como se había producido; que a pesar de que Workhorse (la productora de Radford) no había cumplido con sus obligaciones financieras no se podía negar que existía una contribución en servicios, que parte de esos servicios se habían pagado con dinero prestado por mi productora, que por lo tanto, no era mi intención presentar la película como solo española y que en cualquier caso, habría que esperar a que la película se terminara, porque antes no se puede presentar solicitud para certificado alguno.
Como vio que yo todavía no había entendido que lo que me decía no era negociable, lo repitió: “si no llegas a un acuerdo, no te daré el certificado.”
La verdad, es que seguía sin comprender. Lo último que te imaginas es que el director del ICAA, que está ahí para la promoción y el fomento del cine español, o sea, para ayudarme, pretendía todo lo contrario. Pretendía que llegara a un acuerdo con los malos… así, sin ton ni son… Además me sorprendía su tono prepotente. ¿Era ese el Guardans que había denunciado a un vigilante del aeropuerto del Prat, que le obligó a descalzarse, por abuso de autoridad? ¿el defensor de los derechos de los ciudadanos frente a la arbitrariedad de la administración? ¿en base a qué me quería obligar este hombre a ceder ante los “malos”? ¿qué estaba diciendo?
Le pregunté que si estaba afirmando que no le daría el certificado de película española a una película cuyo autor de la novela es español… los actores españoles… casi todos los técnicos españoles… Guardans me interrumpió y me dijo que se lo miraría muy bien y que lo dejáramos así. Le dije que eso era lo que tenía que hacer, mirarlo tan bien como con todas, y nos despedimos.
Lamentablemente la cosa no la dejó ahí.  

Guardans se marchó al festival de Cannes, a pasearse por la Croisette, a hacerse las fotos con los artistas (le chifla) y a reunirse con los “malos” para preparar el segundo round.

Continuará… 

Alejandra Frade