viernes, 29 de abril de 2011

Del cartón de calificación al cartón de censura

No es la primera vez.

A nuestro ministerio de cultura le gusta CENSURAR.

La ministra Sinde conoce muy bien el camino que hay que tomar cuando se trata de censurar. Ya hizo algo muy parecido Guardans cuando todavía era director del ICAA en el Ministerio de Cultura y calificó "X" la película Saw VI.

En nuestro caso la cosa estaba a punto de írsele de las manos ya que "LA MULA" ya está calificada, pero por silencio administrativo, debido a un pequeño lapsus del exdirector del ICAA, Ignasi Guardans, así que el equipo de Sinde ha tenido que echar mano de un instrumento legal: la declaración de lesividad. Instrumento que sirve para anular los actos de la administración que pudieran producir daños irreparables al interés público.

Esta figura jurídica existe porque es posible que la administración se equivoque otorgando derechos que causen daños económicos o que infrinjan la ley y que luego tengan imposible reparación, por lo que ante esta posibilidad, el consejo de ministros, o un ministro, puede iniciar el procedimiento de lesividad para, en pocas palabras: quitar lo que se ha dado.

Antes de responder a la pregunta ¿qué daño irreparable al interés público causa el estreno de la película LA MULA? Hay que saber que la calificación de una película no es un derecho que otorga la administración para que las películas se estrenen o se dejen de estrenar, la calificación es simplemente un certificado cuya única función sirve para orientar al público sobre si el contenido es apropiado para los niños, para los adolescentes o para los adultos y para ayudar a que este decida qué películas quiere ver. Es algo parecido a la norma que se aplica en las etiquetas de los alimentos que listan los ingredientes e indican sobre aquellos que pueden ser alergénicos, por poner un ejemplo de lo más cotidiano.

Las películas tienen derecho a ser exhibidas y no se les puede quitar ese derecho porque no es otro que el libre derecho a la fundamental libertad de expresión.

Otra cuestión es la de ¿quienes tienen derechos de remuneración o morales sobre una película? cuestión a la que podría dedicarle un post entero y que en cualquier caso no pertenece al interés público si no al privado.

Con esta pequeña explicación lo que pretendo demostrar es que el ministerio se ha sacado de la manga lo de la declaración de lesividad de La Mula con el único objetivo de censurar y aplicar una censura que pensábamos que no existía y que muchos de vosotros todavía no termináis de creer que existe.

Sin embargo aquella censura franquista que denunciaba el cineasta marxista Juan Antonio Bardem, en su alegato contra la censura cinematográfica revive en el actual Ministerio de cultura dirigido por la ministra Sinde, “defensora del interés público”, y sus palabras a las que he añadido entre paréntesis las mías, se pueden repetir perfectamente para la defensa y la libertad de exhibición de LA MULA:

« Siempre en nombre del "bien común" (“interés público”) las comisiones de censura (calificación) en cualquier país, se arrogan el derecho de vida y muerte sobre una obra del pensamiento o del arte que ellos no quieren, no comprenden o que simplemente va en contra de sus costumbres personales o sus creencias.»

Al antiguo “cartón de censura” se le pasó a llamar “cartón de calificación” pero la ministra Sinde y sus secuaces nos han hecho regresar a ese vergonzoso pasado.

¿Debido a las costumbres personales o las creencias de Sinde? ¿del PSOE? ¿de ZP? ¿Qué es lo que tiene la película para merecer ser censurada?

El abogado del estado le ha hecho la misma pregunta al ministerio y nosotros hemos pedido la nulidad de este absurdo procedimiento de censura que no de lesividad.

Alejandra Frade